Las jubilaciones, pensiones y asignaciones abonadas por la Administración Nacional de la Seguridad Social, ANSES, tendrán un aumento del 2,1% en septiembre.

La actualización surge del Índice de Precios al Consumidor de julio, difundido por el INDEC, que marcó una inflación mensual del 2,1%.

El incremento alcanzará a jubilaciones, pensiones, la Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo y otras prestaciones sociales.

La suba se aplica mediante la fórmula de movilidad establecida por el Decreto 274/2024, que dispuso la actualización mensual de los haberes previsionales según la variación del IPC.

Cuánto cobrarían desde septiembre.

A la espera de la confirmación oficial de ANSES, los principales montos quedarían aproximadamente de la siguiente manera:

  • Jubilación mínima: $428.591.

  • Pensión Universal para el Adulto Mayor: $342.874.

  • Pensiones No Contributivas por invalidez o vejez: $300.013.

  • Pensión para madres de siete hijos: $428.591.

  • Asignación Universal por Hijo: $154.015.

  • AUH por hijo con discapacidad: $501.488.

Los valores son estimativos y deberán ser oficializados por ANSES antes del inicio del calendario de pagos correspondiente a septiembre.

Qué pasará con el bono de $70.000.

El aumento del 2,1% se aplicará únicamente sobre los haberes y no sobre el bono extraordinario.

El refuerzo previsional viene siendo otorgado por decisión del Gobierno nacional y en agosto fue fijado nuevamente en un monto máximo de $70.000, según el Decreto 686/2026.

Si el Gobierno confirma otra vez su pago para septiembre, quienes perciben la jubilación mínima cobrarían alrededor de $498.591 entre el haber actualizado y el refuerzo.

El bono completo está destinado a quienes cobran la mínima, mientras que quienes superen ese monto podrían recibir un complemento proporcional hasta alcanzar el mismo ingreso total.

Su continuidad deberá ser oficializada antes del inicio del cronograma de pagos.

Para muchos jubilados y pensionados, el aumento mensual representa un alivio parcial frente al avance de los precios. Sin embargo, el debate de fondo sigue abierto: los haberes se actualizan, pero el poder de compra continúa siendo una preocupación central para miles de adultos mayores que dependen de estos ingresos para cubrir alimentos, medicamentos, servicios y gastos básicos.