El Concejo Deliberante de San Isidro volvió a quedar sin actividad durante una jornada en la que estaba prevista una nueva reunión. La situación motivó un mensaje público de la intendente Vilma Ojeda, quien aseguró que se presentó para responder un pedido de informes realizado al Ejecutivo municipal.
La jefa comunal mostró la documentación preparada y explicó que debía ponerla a disposición de los concejales que integran la Comisión de Finanzas y Economía. Sin embargo, señaló que fue informada de que la sesión no se realizaría.
“Me habían pedido un informe al Ejecutivo y justamente me presenté para poner a la vista la documentación solicitada por los concejales”, expresó Ojeda.
Cuestionamientos por las ausencias.
Durante su mensaje, la intendente cuestionó la falta de presencia de algunos ediles y afirmó que la lluvia habría sido mencionada como motivo para justificar las ausencias.
Ojeda comparó esa situación con la de trabajadores municipales que, según indicó, llegaron desde distintos parajes para cumplir con sus tareas.
“Acá hay gente de Stella Maris y de diferentes lugares que trabaja en este municipio y sí vino a trabajar. Pero los concejales dicen que por la lluvia no pueden venir”, manifestó.
Luego remarcó que las responsabilidades institucionales deben alcanzar a todos: “Ante la ley, las obligaciones son para todos”.
Comisiones que no se reúnen.
La intendente también apuntó al funcionamiento interno del cuerpo legislativo. Según afirmó, la Comisión de Finanzas y Economía se reunió recientemente después de ocho meses, mientras que otras comisiones todavía no habrían retomado su actividad.
“Solamente se reunió esa comisión. Las otras todavía no se reúnen, y eso que hay muchos proyectos para tratar”, sostuvo.
Entre las iniciativas pendientes se encuentra el proyecto para crear un Programa Integral de Gestión y Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos, presentado por la Dra. Joana Machuca.
La propuesta busca organizar la separación, recolección, tratamiento y disposición final de la basura en San Isidro. El Ejecutivo ya había solicitado su pronto despacho debido a que el expediente permanecía sin tratamiento en comisión.
Durante su mensaje, Ojeda volvió a referirse a la importancia de avanzar con una iniciativa vinculada a los residuos y al basural, y lamentó que el proyecto no pueda ser debatido por la falta de reuniones.
Una situación que se repite.
El episodio se suma a otros antecedentes recientes que afectaron el funcionamiento legislativo.
El 29 de julio, una sesión quedó suspendida por falta de quórum. En aquella oportunidad, el concejal Ángel Saucedo se presentó en el recinto y aseguró que no había recibido una comunicación previa sobre la suspensión.
Dos días después, Vilma Ojeda entregó el informe trimestral al propio Saucedo, debido a que no se encontraban presentes las autoridades del cuerpo y vencía el plazo formal para su presentación.
El 5 de agosto, los concejales regresaron al recinto, aunque el proyecto ambiental continuó esperando su análisis.
La comunidad necesita respuestas.
Las ausencias pueden tener motivos atendibles, pero deben ser comunicadas con claridad, especialmente cuando impiden sesionar o retrasan expedientes de interés público.
Los concejales no están obligados a aprobar las propuestas del Ejecutivo. Pueden modificarlas, rechazarlas o presentar alternativas. Pero para ejercer esa responsabilidad deben garantizar el funcionamiento de las sesiones y de las comisiones.
Cuando una reunión no se realiza, no solo se demora un expediente. También se posterga una respuesta que la comunidad sigue esperando. La democracia local no se fortalece con sillas vacías, sino con presencia, debate, responsabilidad y compromiso institucional.




