En la nota anterior, “Entre charlas y pícnics”, nos servimos un mate, acompañamos con unas facturas y preguntamos qué hicieron los concejales desde que conocieron la causa.
Ahora cambiemos la pregunta:
¿DÓNDE ESTÁN LOS MÁS DE $100 MILLONES?
El reclamo de los vecinos apunta a conocer qué ocurrió con los fondos que quedaron sin justificar durante la gestión anterior del ex intendente Carlos Martínez y el ex funcionario Dante Morato, hermano de la actual concejal Diana Morato.
Los concejales deben informar públicamente si solicitaron informes, si accedieron a las cuentas y qué acciones impulsaron para esclarecer el caso. Si hicieron algo, que lo muestren. Si no lo hicieron, que expliquen por qué.
No hablamos solamente de números. Hablamos de recursos públicos que podrían haberse convertido en soluciones para San Isidro.
Cuando los números se convierten en necesidades, más de $100 millones representan:
Una recomposición para los empleados municipales.
Mejoramiento de caminos y accesos rurales.
Reparación y mantenimiento de maquinaria.
Construcción y refacción de viviendas.
Obras de iluminación, agua e infraestructura.
Respuestas para familias que todavía siguen esperando.
No afirmamos que el dinero alcanzara para realizarlo todo ni que pudiera destinarse libremente a cualquier finalidad. Pero sí permite comprender algo fundamental: no se investiga una cifra abstracta, sino recursos públicos que debían convertirse en obras.
El pueblo ya esperó demasiado. Ahora reclama documentos, responsables y respuestas.
Y todavía falta explicar otro robo millonario
Como si la causa por más de $100 millones no fuera suficiente, existe otro episodio que San Isidro todavía necesita esclarecer.
Durante la madrugada del 29 de agosto de 2025, apenas dos días antes de las elecciones, fueron sustraídos aproximadamente $22 millones de la Municipalidad.
Las cámaras no funcionaban. El edificio no tenía sereno y, qué casualidad, hubo alguien, que va camino a ganarse un Premio Oscar como mejor actor, que fue el último en salir del edificio y que tenía la llave de acceso.
¿La Justicia investigó ese dato?, ¿Que hacía allí?, ¿Por qué el edificio permanecía sin la seguridad necesaria?, ¿Fue recuperado el dinero?, ¿Cómo terminó la investigación? y ¿Quienes fueron los responsables?.
Demasiadas preguntas para responderlas en unas pocas líneas. Por eso, este caso merece su propia nota.
Continuará… Porque en San Isidro el silencio también deja huellas y el MUNDO NOS ESTA OBSERVANDO.




