Después del episodio que contamos en «¡Se picó el Concejo! Morato, las cámaras y el “ahí ponete, papi”», la discusión sumó otro capítulo. Esta vez, alrededor de los ingresos municipales y la interpretación de un informe trimestral.
Según la información aportada a San Isidro Noticias, la concejal Diana Morato confundió un registro de $100 correspondiente a un sellado con el importe cobrado por un carnet.
La interpretación también circuló en redes, donde un vecino señaló que había pagado $30.000 por dos carnets y preguntó quién se estaba quedando con el resto del dinero.
Pero las imágenes aportadas muestran algo que cambia la discusión: dos registros de $15.000 a nombre de la misma contribuyente, que suman $30.000, además del asiento de $100.

Según la aclaración que acompañó esa documentación, los $100 corresponden al sellado que se paga por vehículos con más de veinte años de antigüedad.
Por lo tanto, ese asiento no demuestra que se haya registrado únicamente $100 por los carnets. Presentarlo de esa manera deja afuera los otros importes que aparecen en las planillas.
¡Santas palomas, Batman! Antes de preguntar dónde está la diferencia, había que leer los registros completos.

Y ya que hablamos de leer informes, también corresponde preguntar por la tarea de control de la concejal durante la gestión anterior, en la que su hermano ocupó un cargo municipal.
¿Qué informes revisó? ¿Cuáles aprobó? ¿Qué observaciones dejó asentadas? ¿Qué pedidos de documentación presentó?
Son preguntas concretas que deberían poder responderse con actas, votos e informes.
Según el contexto aportado a este medio, Morato expresó que «cada persona es responsable de sus actos». El criterio también alcanza a su propia actuación como concejal: qué revisó, qué aprobó y qué hizo cuando correspondía pedir explicaciones.
Señora concejal: si cada persona debe responder por sus actos, también corresponde explicar los propios.

