Este Miércoles 16 de Septiembre, el Concejo Deliberante de San Isidro volvió a mostrar una postal que empieza a repetirse demasiado: bancas vacías, temas pendientes y una sesión que no pudo realizarse por falta de quórum.
Dos concejales no se presentaron: Diana Morato y Altamirano. Como consecuencia, no se alcanzó el número mínimo de miembros requerido para comenzar la sesión.
La ausencia resulta todavía más llamativa porque este miércoles los concejales debían presentarse junto a la contadora del Concejo. Sin embargo, la falta de quórum impidió que la jornada pudiera avanzar.
Entre las ausencias, la de Diana Morato adquiere especial relevancia: es una concejal que suele levantar la voz, cuestionar públicamente y mostrarse activa cuando se trata de criticar.
Sin embargo, esta vez, cuando correspondía presentarse y discutir los temas frente a frente, no estuvo.
Las cuentas no se rinden con discursos.
Entonces, ¿Qué paso? ya que debían presentarse junto a la contadora para rendir las cuentas del Concejo Deliberante. Sin embargo, ambos concejales faltaron.
Hablar, criticar y exigir explicaciones es fácil. Lo verdaderamente importante es presentarse cuando llega el momento de mostrar los números y responder.
Es fácil estar primera para señalar a los demás. Pero cuando las cuentas que debían rendirse eran las del Concejo, su banca quedó vacía.




