El concejal Altamirano volvió a sesionar luego de una prolongada racha de faltas que ha generado críticas entre colegas y ciudadanos. Su presencia, cada vez más esporádica, llevó a que varios observadores ironizaran con que “ya no se sabe si saludarlo o cantarle el feliz cumpleaños”, pues cada aparición parece un evento anual.
Mientras el cargo lo cobra puntualmente todos los meses (como hoy), la asistencia y el cumplimiento de sus funciones legislativas han sido irregulares.
La situación reabre el debate sobre la responsabilidad: el sueldo se paga con puntualidad mensual, pero la presencia y el trabajo no siempre se corresponden con esa misma frecuencia.
Hasta el momento, el concejal no ha ofrecido una explicación pública sobre el alto número de ausencias.
En San Isidro y alrededores, se esta considerando que la situación ya no es un tema menor y exigen mayor compromiso con el cargo que ostenta.





