La mora en créditos del sector privado tuvo un fuerte crecimiento en los últimos 18 meses y volvió a encender señales de alerta sobre la situación económica de los hogares argentinos.

Según un informe de la consultora Equilibra, elaborado con datos del Banco Central, el incumplimiento en entidades financieras y billeteras virtuales pasó del 2,0% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026.

El deterioro fue más marcado entre las personas que entre las empresas. De acuerdo con el relevamiento, la mora en individuos llegó al 16,1%, mientras que en compañías se ubicó en 3,5%.

También se observa una diferencia importante según el tipo de entidad. En las entidades no financieras, como billeteras virtuales o plataformas de crédito, la mora alcanzó el 30,3%, frente al 7,6% registrado en entidades financieras tradicionales.

Uno de los datos más preocupantes aparece entre los jóvenes. Cerca del 40% de las personas de entre 18 y 29 años que accedieron a crédito formal se encuentra en situación de mora.

El informe señala que el crecimiento del crédito privado estuvo vinculado al cambio en las condiciones financieras y al menor financiamiento del Tesoro, lo que permitió que los bancos volvieran a prestar con más fuerza. Sin embargo, para muchos hogares, ese crédito funcionó como una forma de compensar la pérdida de ingresos.

En mayo de 2026, unas 20,7 millones de personas tenían algún crédito formal. De ese total, 5,8 millones registraban atrasos en sus pagos.

La situación se vuelve más delicada entre quienes solo acceden a entidades no financieras: en ese grupo, el incumplimiento supera el 50%. En cambio, entre quienes tienen crédito únicamente con entidades financieras, la mora ronda el 20%.

Para Equilibra, el crédito en pesos a personas muestra señales de deterioro y refleja un problema social más amplio: muchos hogares se endeudan para sostener gastos cotidianos, pero luego no logran cumplir con los pagos por ingresos insuficientes.

El informe advierte que esta situación empieza a trasladarse también a otros compromisos, como atrasos en expensas, prepagas y servicios.

El dato muestra una tensión cada vez más visible en la economía familiar: aunque el crédito puede servir como alivio momentáneo, cuando los ingresos no alcanzan, termina convirtiéndose en una carga difícil de sostener.