La industria maderera argentina atraviesa un escenario de preocupación por la caída de la actividad, la baja del consumo interno y el impacto directo sobre los puestos de trabajo.

Según un informe de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines, FAIMA, el empleo industrial del sector registró una caída interanual del 8,57%, mientras que los puestos vinculados al segmento comercial disminuyeron un 4,12%.

La preocupación no pasa solamente por la cantidad de empleos perdidos. Desde el sector advierten que muchas desvinculaciones afectan a trabajadores especializados, con experiencia en tareas específicas de la industria.

Ese punto genera una alarma adicional: si la actividad logra recuperarse, volver a formar personal capacitado podría llevar años.

Los sectores más afectados.

Las mayores caídas laborales se registraron en las tornerías de madera, con un retroceso del 34%; la fabricación de viviendas prefabricadas, con una baja del 23%; y la producción de tableros y enchapados, con una disminución del 18%.

También se redujo el empleo en el aserrado de madera nativa, la fabricación de aberturas y estructuras, la producción de somieres y colchones, y los aserraderos que trabajan con madera implantada.

El informe también marcó una caída del 3,4% interanual en la producción de madera y sus derivados durante mayo.

En el sector de muebles y colchones, la baja alcanzó el 7,3%, mientras que las ventas de pequeñas y medianas empresas muebleras retrocedieron un 14% durante el primer trimestre de 2026.

Preocupación para Corrientes.

El escenario genera especial inquietud en Corrientes, una provincia donde la actividad forestal y maderera representa una fuente importante de empleo directo e indirecto.

Aserraderos, carpinterías, fábricas de muebles, viviendas de madera, aberturas y otros emprendimientos forman parte de una cadena productiva que sostiene a muchas familias en distintas localidades.

La caída de la construcción, el menor consumo interno y la baja en las ventas afectan directamente la demanda de productos elaborados con madera.

Desde el sector remarcan que una eventual recuperación no será inmediata si continúa perdiéndose personal capacitado. Reactivar el mercado interno, incentivar la construcción y generar condiciones de previsibilidad aparecen como puntos clave para frenar el deterioro.

La industria maderera no solo produce muebles, aberturas o viviendas: también sostiene oficios, empleo local y economías regionales. Cuando una fábrica baja su producción o pierde trabajadores formados, el impacto no queda dentro de una empresa; se siente en familias, comercios y comunidades enteras.